Hay belleza en la imperfección de los elementos realmente hechos a mano.

La cerámica hecha a mano, es un rechazo a la uniformidad de la producción de fábrica. Representa un contrapeso a nuestra vida acelerada, y al mundo centrado en la tecnología. Refleja un deseo de volver a algo más esencial.
Queremos saber de dónde vienen nuestros alimentos. También queremos que los elementos que usamos para consumirlos interpreten una historia más profunda, acerca de la artesanía y la creatividad. “La gente está buscando tener su humanidad reflejada en ellos”, dijo el ceramista David Reid, co-fundador de la empresa cerámica Klein Reid.
Algo hecho a mano es especial, pues añade alma y calidez dentro de un espacio. Es un antídoto contra la tecnología.